El marketing de afiliación, una estrategia necesaria en el marketing on-line, es una herramienta eficaz para incrementar la presencia de cualquier empresa en el ámbito interactivo. Actualmente muchas compañías lo están incorporando dentro de sus planes de marketing como principal medio de promoción de sus negocios en la red. El motivo: permite ajustar los costes a los resultados, es decir, permite que trabajemos, en muchos casos, con un modelo 100 % variable en función de las ventas conseguidas.

Un programa de afiliación, si bien nos ofrece la libertad de decidir cuánto queremos pagar por realizar determinadas acciones (una compra en nuestro e-commerce, un registro al boletín semanal, una visita a nuestra web, etc.), también nos otorga la responsabilidad de asegurar un beneficio razonable por cada una de ellas. Siguiendo con la idea de que el marketing de afiliación nos propone un modelo variable, es fácil caer en la tentación de querer pagar un importe inferior que el que estamos pagando por otras acciones como de search o display. Sin embargo, este último planteamiento no suele ser un buen punto de partida si queremos conseguir un programa de afiliación de éxito.

Como anunciantes podemos llegar a pensar que este tipo de marketing es el “chollo” del marketing on-line, puesto que nuestro riesgo es nulo: si el afiliado genera ventas recibirá una comisión y si no consigue ninguna venta nos supondrá gasto casi cero. El riesgo real de un programa de afiliación viene dado si el afiliado no se siente suficientemente compensado. Si es así, no mostrará nuestra campaña y no generará un buen volumen de transacciones. Por tanto, lograr la satisfacción del afiliado es una de las claves para conseguir el éxito del programa.

Los afiliados pueden ser muy diversos: un blog personal, una página con miles de visitas diarias, un comparador de precios, una base de datos de e-mail marketing, acciones de search marketing, etc. Si nos ponemos en su lugar, rápidamente entenderemos que los afiliados valorarán los ingresos generados por nuestro programa en función del número de impactos o impresiones generados, el llamado effective CPM.

Existen dos variables que deberemos considerar si queremos que el effective CPM de nuestra competencia no nos perjudique: el precio que pagamos al afiliado por transacción realizada y el número de transacciones que genera para un número determinado de impresiones. Ajustar la primera variable, el precio, no tiene demasiada complicación. Así pues, la mejor forma de que nuestro programa sea el más rentable para el afiliado es optimizar la conversión y es en este punto donde tendremos que centrar nuestro esfuerzo.

Para la mejora de la conversión será necesario aplicar los mismos criterios que utilizamos en cualquier otra acción on-line para obtener éxito: análisis del proceso de compra o de registro, actualización y mejora constante de las creatividades para buscar la mayor repuesta posible, contar con llamadas a la acción muy claras y que conduzcan al usuario a realizar la acción que queremos, etc.

Con todo, planteamos el marketing de afiliación como una vía eficaz, dentro del marketing on-line, para conseguir ingresos. Sólo se trata de dedicarle una serie de recursos y de tiempo para asegurar la rentabilidad del programa para los afiliados y, por tanto, también para nosotros.

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