Si algo he tenido claro durante todos estos años, por las experiencias personales y profesionales que me ha tocado vivir, es que no creo en el concepto propiamente de ‘suerte’, considero que las cosas ocurren siempre por alguna razón. En cualquier caso, se tenga el punto de vista que se tenga, es un buen tema a debatir. Existen quienes piensan como yo que ser afortunado depende en gran parte de ti, de cómo buscas y encuentras esta suerte y hay los que opinan que es ésta la que te encuentra a ti cuando menos te lo esperas.

Pero sí que es cierto que puedes seguir toda una serie de buenas prácticas a fin de conseguir los objetivos que te marcas de un modo satisfactorio. Y si no, que se lo digan a Darren Hardy y su buen razonamiento del dicho “querer es poder”, con su teoría The compound effect.

Hardy presenta una fórmula completa para atraer esa suerte que tantas veces deseamos. No obstante, su esquema presenta cuatro fases que corroboran el hecho de que tenemos que poner de nuestra parte para que las cosas salgan como queramos.

1) Preparación (es la etapa de crecimiento personal, mentalizarnos sobre qué queremos y cómo lo vamos a conseguir)
2) Actitud (debemos creer en nosotros mismos, sin una mentalidad positiva nunca lograremos nada)
3) Oportunidad (Las buenas rachas llegan para todos, solamente debemos estar al tanto y saber sacarles partido)
4) Acción (cuando se nos abre una puerta debemos actuar. Entrar y disfrutar del momento para conceder aquello que anhelábamos)

Estudiemos este esquema con mayor detalle…

Cuando nos disponemos a aprovechar un golpe de suerte (etapa de preparación) primero de todo tenemos que desplegar todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance como es nuestro conocimiento, experiencia, recursos materiales, etc. Consiste en fructificar las ventajas que nos pueden traer las grandes oportunidades, esas situaciones donde la suerte aparece de forma repentina.

Darren Hardy nos anima a seguir el ejemplo de Arnold Palmer. En una declaración en la revista Success en 2009 dijo “es gracioso, cuanto más práctico, más afortunado soy”. De este modo, sí, hay que saber sacar partido a las buenas rachas, sin embargo, ya lo hemos visto, éstas sólo te llegarán si las buscas un día sí y otro también.

En cuanto a la actitud: ¡seamos positivos! La “suerte” nos rodea. Simplemente es una cuestión de valorar las situaciones, conversaciones y las circunstancias y detectarla. Si no das un paso para encontrarla nunca la verás.

Respecto a las oportunidades; ser afortunado no se algo de que se tenga que forzar, llega. Es un fenómeno natural y que a menudo se presenta aparentemente por su propia voluntad.

Y, finalmente, pasamos a la acción. La suerte te la entrega las fuerzas del universo, Dios, el destino, e incluso hay quienes creen en los duendes … cada uno le podrá llamar como quiera, pero llegados a este punto sólo depende de ti saber tomar medidas para que algo tan valioso se convierta en un fruto productivo.

De modo que ya no valen las excusas ni las lamentaciones. Existen millones de personas que tienen más desventajas que nosotros y conviven con serios obstáculos y, sin embargo, se sienten mucho más realizados y felices porque ejecutan este proceso como es debido. Me gusta mucho la reflexión de Hardy al explicarnos que la suerte brilla para todos. Pero en lugar de tener un paraguas para resguardarnos, deberíamos cerrarlo y mirar a la suerte de cara.

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