Si quieres trabajar en una empresa feliz, cuidar el lenguaje es muy importante. La manera en que hablamos de nosotros mismos y de lo que nos rodea determina nuestra manera de ver las cosas y, en última instancia, nuestras emociones. Por eso, hay palabras que no deberías usar en la empresa por sus connotaciones negativas.

Los modelos de gestión empresarial han ido evolucionando y cambiando y lo lógico sería que nuestro lenguaje también avanzara con ellos. Hay muchas teorías tradicionales, incluso procedentes del ejército, que han calado en nuestro día a día. Pero si nos paramos a analizarlas, vemos que seguimos usando términos muy paternalistas, fríos o negativos, que no nos ayudan a pensar en nuestro trabajo como una parte enriquecedora de nuestras vidas.

Para remediar esta situación y empezar a avanzar en el camino hacia una empresa más feliz, hoy quiero proponerte descartar de tu vocabulario 10 palabras que no deberías usar en tu empresa. ¿Quieres saber cuáles son?

 

10 palabras que no deberías usar nunca en tu empresa

1) “Deadline”

Los “deadline” o fechas límite de entrega son el pan de cada día de todas las empresas. En sectores como la publicidad, parece que todo es para antes de ayer, así que nos pasamos el día con esta palabra en la boca. Pero ¿sabes de dónde viene y qué significa realmente?

La palabra “deadline” empezó a usarse en los campos de prisioneros durante la Guerra Civil Estadounidense (1861-1865). Los prisioneros estaban confinados en espacios muy reducidos, con poco más de medio metro cuadrado para cada persona. Estos espacios estaban delimitados por una serie de “deadlines” o líneas marcadas que no podían sobrepasar. El significado, “línea de la muerte”, es literal: si algún prisionero pasaba de los límites marcados, era ejecutado en el acto. Tremendo, ¿verdad?

Con el tiempo, esta palabra fue expandiéndose fuera del ámbito militar y pasó a significar un límite estricto, pero no necesariamente mortal. Aún así, creo que tiene unas connotaciones muy negativas, no solo por su origen, sino por la inflexibilidad que sugiere. Aunque es muy importante respetar los plazos de entrega, también lo es tener la flexibilidad para enfrentarse a circunstancias cambiantes y aceptar que a veces no todo sale según lo planeado.

2) “Departamento”

La palabra “departamento” también es de uso muy común en el día a día de las empresas, tanto que seguro que nunca te has parado a pensar lo que significa.

Un departamento es cada una de las partes en las que se divide algo, y por tanto, sugiere que esas partes son impenetrables entre sí, están separadas y no se comunican entre ellas. Pensamos en los trabajadores de otros departamentos como personas que no tienen nada que ver con nosotros, con un estilo y habilidades diferentes y cuyas tareas sencillamente no podemos entender.

Pero esto no refleja para nada la realidad de una empresa feliz, y por eso me gustaría incluir “departamento” en la lista de palabras a no usar en la empresa. Por suerte, tenemos una opción muy fácil para sustituirla: equipo.

Un equipo es un conjunto de personas que trabajan juntas por un bien común. Sugiere unión, colaboración y compañía, en vez de división y aislamiento. Si pensamos en el equipo financiero, tecnológico, de marketing… nos damos cuenta de que todos somos parte de la misma empresa y que debemos remar en la misma dirección.

3) “Target”

“Target” se usa constantemente en marketing para hablar del público al que queremos dirigirnos, ya que está potencialmente interesado en nuestros productos y servicios.

Pero el término “target” también tiene unas connotaciones militares nada agradables. Y es que el target es la diana, el enemigo a batir y a derribar.  Pero los clientes no pueden ser nunca nuestros enemigos.

Por eso, yo propondría sustituir este término por otros que nos hagan ver al cliente como una persona, no como un simple objetivo a conquistar. Por ejemplo, podemos pensar en “clientes ideales” y cambiar esa connotación negativa por una positiva.

4) “Recursos humanos”

Este término tradicional del mundo empresarial tiene un elemento muy fuerte de despersonalización, y por eso debería estar entre las palabras a no usar en la empresa.

Pensemos por un momento: ¿por qué decimos “recursos humanos” cuando queremos decir “personas”? Al llamar “recursos” a los trabajadores, estamos deshumanizándoles y situándoles en la misma categoría que los recursos materiales, como un activo más de la empresa. Pero los trabajadores no son un bien material, sino el alma misma que la empresa.

Para sustituir esta palabra, yo apostaría por incluir una que se refiera claramente a las personas. Por ejemplo, “equipo de personas“, para reforzar estos valores de unidad a los que nos referíamos antes. O mejor todavía: “desarrollo de personas“, ya que dentro de una empresa feliz estas deberían ser capaz de evolucionar y de sacar todo el potencial a sus talentos.

5) “Mal”

La palabra “mal” nos lleva directamente a los boletines de notas del colegio. Decir a alguien que lo que ha hecho está mal desanima a cualquiera. Y realmente, pocas veces es cierto: casi nunca hay algo que esté totalmente mal.

Para darle la vuelta, debemos apostar por analizar lo que ha pasado y cuáles son los motivos de que un proyecto no esté dando los resultados que buscábamos. Seguro que encontramos aspectos positivos y otros que se pueden mejorar. Podemos hablar de elementos que no están alineados con la empresa o de cosas que queremos hacer mejor, pero siempre desde la crítica constructiva. Así que ya es hora de borrar “mal” de tu vocabulario empresarial.

6) “Problema”

Esta es una palabra que usamos en muchas ocasiones, y es cierto que en algunos casos puede ser la manera más fácil y directa de expresar que algo no está funcionando. Pero en lugar de hablar de problemas, podemos intentar entender los diferentes casos y preocupaciones que puedan surgir e intentar ser comprensivos con las circunstancias.

En particular, hay dos expresiones asociadas con “problema” que son, valga la redundancia, problemáticas, y que deberías apuntar ya en la lista de términos a no usar en la empresa:

  • “Ese no es mi problema” (muy usada por los jefes y, a veces, por los compañeros que quieren desentenderse de algo). Esta frase tiene un efecto horrible, ya que la persona que la recibe siente que no está siendo comprendida y que a la otra persona no le importa en absoluto empatizar con ella. Siempre debemos intentar mostrarnos dispuestos a colaborar o, si es necesario, marcar límites de manera asertiva, pero siempre desde una postura de escucha.
  • “Los problemas personales fuera de la oficina”. Esta frase es tóxica porque nadie es capaz de disociar su vida por completo. Lo que nos afecta nos acompaña durante todo el día, y deberíamos tenerlo en cuenta en los equipos de trabajo, siempre buscando conciliar y entender que trabajamos con personas.

7) “Tarde”

“Me lo has entregado tarde”, “llegas tarde”… en fin, otra palabra que se asocia a situaciones desagradables en el trabajo y que podemos replantearnos para buscar fórmulas más positivas.

Es cierto que los retrasos no deberían ser la pauta habitual, pero todos podemos tener algún despiste ocasional. Y a menudo, los modelos de gestión tradicional ponen el énfasis en indicadores superficiales, como fichar todos los días a las 9 de la mañana, cuando en realidad lo importante no es la puntualidad, sino la consecución de los objetivos.

En las empresas felices, los empleados no son esclavos del reloj, sino que cuentan con independencia para afrontar sus responsabilidades y gestionar su tiempo de la manera que mejor les venga.

8) “Error”

Otra palabra a no usar en la empresa por sus connotaciones negativas y destructivas. Decir que algo es un error no nos aporta nada, por eso propongo empezar a pensar en aprendizajes.

En realidad, los errores se comenten cuando alguien intenta encontrar la forma de hacer algo nuevo, cuando está en medio de un proceso de aprendizaje o cuando no tiene toda la información que necesita. No es que la persona se haya equivocado, sino que necesita más apoyo o simplemente la oportunidad de probar varias veces hasta llegar al acierto definitivo.

9) Palabrotas o insultos

Creo que esta categoría cae por su propio peso. Cualquier palabra que se use para denigrar a una persona debería ser descartada totalmente del vocabulario de una oficina. La base mínima para poder trabajar con comodidad es que haya un ambiente respetuoso.

10) Triste, horrible, miseria…

Por último, en este apartado entraría el cajón de sastre de las palabras negativas en general. A veces nos regodeamos en nuestras propias dificultades y solo nos apetece quejarnos de lo fatal que está todo. Pero esta actitud no hace más que reforzar la idea de lo que está mal, sin hacer nada para cambiarla.

Es el momento de empezar a usar términos que nos ayuden a crear un mejor lugar de trabajo y relaciones diferentes con nuestro equipo.

Seguro que hay muchas palabras que incluirías en esta lista y que se han quedado fuera. Coméntamelas y las incluiré en el siguiente post. ¡Gracias!

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