Querido Mateo,

Estos días estoy pensativo, mi última experiencia laboral con Semana Financiera me ha hecho reflexionar mucho. Pensaba que era el trabajo de mi vida, formar parte de un diario económico era uno de mis sueños pero una vez dentro me he sentido coartado, infravalorado y desmotivado. Ya lo dice bien el refrán no es oro todo lo que reluce pero gracias a esta experiencia he aprendido varias lecciones que quiero anotar para que no se me olviden.

La juventud es sinónimo de sueños, ideales y firmes valores pero dicen que con el paso del tiempo se marchitan o quedan relegados a un segundo plano. Yo no quiero que a mí me pase esto, por eso, a ti, a mi yo de 50 años, quiero recordarte todas aquellas cosas que no deberías renunciar aunque pasen los años.

1. No renuncies a un sueño por sueldo. Mateo cuando estés leyendo esto habrás trabajado 52.208 horas, así que por favor asegúrate que no sean un infierno, busca un trabajo que te guste, te motive y te haga sentir bien. Ya sabes que el dinero ayuda pero no da la felicidad, es mucho más importante que trabajes donde te sientas realizado y te levantes cada mañana con ganas de ir a trabajar. No renuncies a viajar o a pasar momentos agradables por un 10 % más de salario y una vida laboral miserable. No hace falta que aspires siempre a un ascenso, es mejor que aspires a ese trabajo que tanto te gusta y ser el mejor en ello. El sueldo ya vendrá si eres el mejor y disfrutas con lo que haces.

2. No separes tu vida personal de la laboral. Recuerda que tu vida personal y profesional van de la mano. Concibe el trabajo como una parte integral de tu vida en la que también tiene que haber tiempo para tus aficiones, círculo social y descanso. 

No existe un modelo perfecto de equilibrio entre vida personal y profesional. Solo tu lo puedes definir, puede que en un momento determinado el equilibrio sea 80/20 y pases la mayor parte de tu tiempo en el trabajo y en otro momento sea 50/50 y puedes llevar un día a día más relajado. En cualquier caso, eres tu el que decides y no dejes que nadie te imponga su modelo. El mejor indicador para saber si el modelo que has escogido te funciona es analizando tu estado anímico cuando te acuestas el domingo. 

No olvides que el trabajo también puede ser una espacio para socializar,  donde harás amigos e, igual que en la vida real, os podréis discutir pero con diálogo y empatía estoy seguro que establecemos una gran relación. Si conoces a tu equipo, pasa tiempo con ellos y forja relaciones personales, trabajarás mucho mejor.

3. No sacrifiques la familia por el trabajo. No pasa nada si un año tienes que renunciar a una promoción profesional para estar con tu hijos. Si los tuyos te necesitan, no se acaba el mundo por sacrificar un año laboral, luego tendrás tiempo de reincorporate. Disfruta cada etapa de la vida y escoge bien tus prioridades. No quiero que llegues a los 50 pensando “Me perdí todos los partidos de mi hijo” “Debería haberme apuntado al gimnasio” “Me hubiera gustado aprender otro idioma”.

4. No dejes tus emociones en la puerta del trabajo. A las generaciones anteriores les han inculcado que cuando se trabaja no hay emociones, incluso usan esa frase que tanto me desagrada “No es personal son negocios”. ¡Todo es personal! Eres persona y tanto las cosas buenas como las malas te emocionan. En tu vida profesional te tocará tomar decisiones difíciles pero hazlo siempre con la máxima humanidad.

5. No renuncies a aprender. Absorber información y conocimiento te mantiene vivo. La curiosidad es el motor del aprendizaje, así que estimúlala y mantenla como cuando eras niño y te asombrabas por todo. Seguro que hay cosas que te interesan y otras que por ahora desconoces pero te acabarán fascinando. Intenta que en tu día a día haya novedades y tu compañía apueste por la formación y el continuo aprendizaje.

 

Espero que esto te haga reflexionar

Con cariño,

Tu yo de 24 años


DIARIO DE UN MILLENNIAL (2)

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